sábado, febrero 03, 2007

Prisioneros

Juan Carlos Escudier habla en El Confidencial de la Mano Negra, o sea, de los partidos políticos en la España del siglo XXI, con perdón de las conspiraciones judeomasónicas y/o del capital. Escudier recoge la teoría de Ignacio Sánchez-Cuenca de que los partidos son prisioneros de un dilema clásico de la teoría de juegos que explica que les salga a cuenta financiarse ilegalmente. No hay que ser un lince para deducir que, efectivamente, finaciarse ilegalmente suele salir a cuenta, sobre todo si eres el encargado de escoger al que vigila la caja de las galletas. Tampoco hace falta serlo para deducir que si los partidos gastan más de lo que deben, debe ser porque entra más de lo que se supone. Ingenuos hay que piensan que estos lobos son los mejores para guardar el rebaño. Mientras tanto, la función continúa y los verdaderos prisioneros son los ciudadanos. Eso sí, el márketing exige la diferenciación de la marca, y como en todo esto cuesta diferenciar izquierda y derecha, arriba y abajo, los partidos prefieren liarse a proponer cordones sanitarios, a denunciar supuestos pactos preelectorales con terroristas o plantear la conveniencia de carnets de buen inmigrante. Y los prisioneros van y escogen bando. Esta actitud también se explica de manera muy sencilla, incluso sin necesidad de recurrir a la teoría de juegos. Se describió en 1973 y se llama Síndrome de Estocolmo.

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