lunes, diciembre 24, 2012

¿Por qué no respeta la Generalitat la "identidad" de los catalanes?

Cuando alguien lo explica tan elocuentemente, sobran comentarios

El original es ests, en http://elpais.com/elpais/2012/12/17/opinion/1355766620_452083.html, pero lo copio con enlaces a las fuentes ().


De nuevo el nacionalismo con los tambores de la catástrofe. Nadie propone que el catalán deje de ser vehicular ni la separación de niños por lenguas, sino la simple aplicación de sentencias del Constitucional y del Supremo, que avalan una tibia educación bilingüe. Siempre atenta a las inquietudes del poder local, la disciplinada sociedad civil no falta al enésimo toque de corneta. Se fotografían indignados los rectores de Universidad y desde el AMPA, con siglas independentistas, se convoca por correo electrónico a los padres a manifestaciones. Entretanto, a diferencia de lo que sucede en Madrid, con imperturbabilidad budista se digieren recortes y privatizaciones de un Gobierno autónomo que no tiene pudor en decir, por boca de su consejero de Salud, que “no hay un derecho a la salud, porque depende del código genético de la persona”. Será el hecho diferencial.

A la izquierda catalana le falta tiempo para apuntarse. Algo inexplicable. Desde 1953 la educación en lengua materna es un derecho reconocido por la Unesco y, entre nosotros, el bilingüismo era el modelo de la República, incluido el Estatuto de Nuria, y el que defendió el PSC hasta hace dos días, apelando a su pedagoga de cabecera, Marta Mata. Ahora, sin que se sepa cómo ni por qué, nos encontramos a la izquierda relacionando “identidades” con naciones y ciudadanías, urdiendo argumentos con los mimbres intelectuales que nutrieron la peor historia europea. Si lo dudan, vean la entrevista de Raül Romeva, eurodiputado de ICV, en el interesante blog A Word In Your Ear.

Por lo común, cuando se grita mucho las razones escasean. Y en estos días se grita más que nunca. Pero también hay argumentos. En algún libro y en estas mismas páginas he intentado mostrar la pobreza de los fundamentos teóricos de las políticas “normalizadoras”. Ahora, por debajo de la maraña retórica, aparecen nuevas razones, menos teóricas. Apelan a la realidad, la eficacia y los consensos. No está de más evaluarlas.

La primera invoca la realidad catalana, agredida en su identidad. Dilucidar identidades no es cosa sencilla, ni siquiera cuando se trata de individuos. En el caso de las comunidades, ni les cuento. En todo caso, cualquier idea de identidad tiene que atender a lo común o, en su defecto, mayoritario. Nunca a lo extravagante o singular. La identidad de mi familia no es mi primo alto y rubio. Y los datos, tampoco esta vez, cuadran con el relato nacionalista. Según la propia Generalitat, el 55% de los catalanes tenemos como lengua materna el castellano y el 31,6% el catalán. Relean: el castellano es la lengua común y ampliamente mayoritaria de los catalanes. Ahora la pregunta: ¿quién no respeta la identidad?

La segunda apunta a la eficacia pedagógica. Se nos dice que los niños catalanes, sin escolarizarse en castellano, tienen un dominio superior de la lengua común al resto de los españoles. Si así fuera, solo caben dos posibilidades: bien los catalanes somos un portento de la naturaleza, bien la escolarización en una lengua es contraproducente para su conocimiento. Como ninguna de las dos resulta plausible, hay que dudar de las fuentes. Y, en efecto, mirados de cerca, tampoco esta vez los datos abruman. Mejor dicho, es que no hay. Ahora sabemos, por boca de Joaquim Prats, exresponsable del informe PISA en Cataluña, que “el informe se hace en catalán, (y que) por tanto, no mide la comprensión lectora en castellano”. En realidad, los escasos datos disponibles no desmienten el sentido común y, entre catalanes, muestran el mayor fracaso escolar de los castellanoparlantes, los de menos recursos, por cierto. La única prueba concluyente es la que no se hace: exponer a todos los estudiantes españoles a las mismas exigencias de competencia lingüística. Al final, con tanto ruido, nos olvidamos de lo obvio: hablar una lengua no es dominarla. Todos, incluso los analfabetos, hablamos una lengua. En la escuela se busca otra cosa, lo que los especialistas llaman Cognitive Academic Language Proficiency, competencia para entender información nueva, ajena al contexto y con un cierto grado de abstracción. Eso solo se adquiere con la escolarización, como bien sabe el presidente de la Generalitat cuando elige un colegio trilingüe para sus hijos.

La tercera invoca la cohesión. Según parece, el bilingüismo dividiría a la sociedad catalana. Un argumento pobre. Si la enseñanza en una sola lengua es garantía de cohesión, habría que escolarizar solo en castellano, la lengua mayoritaria, común y, además, de muchos emigrantes y de los vecinos “españoles”. Además, la experiencia disponible no avala la tesis fratricida. Sin ir más lejos, Finlandia, el país con mejores resultados educativos en Europa, imparte la enseñanza en dos lenguas y no parece que esté al borde de la guerra civil. Finalmente, el argumento resulta impreciso porque equipara bilingüismo a separación por lenguas, cuando no es lo mismo un sistema en donde los alumnos permanecen juntos mientras reciben enseñanza de distintas materias en las dos (o tres) lenguas oficiales que otro de doble red, el de Finlandia, en el que las distintas escuelas imparten la enseñanza en las diferentes lenguas oficiales según la elección de los padres y aprenden la otra lengua como asignatura. Esos son los sistemas que podemos encontrar en Europa. Y en el mundo, incluido Quebec. En realidad, la anomalía planetaria es Cataluña. De modo que el argumento resulta inconsecuente, falso y, en el mejor de los casos, confuso. Puestos a decirlo todo, hasta dudo de su sinceridad, de la preocupación por la paz civil por parte del nacionalismo, cuando su objetivo político es levantar fronteras y su estrategia alentar la tensión entre conciudadanos.

El último argumento apela al consenso ciudadano. Su aval: casi todos los partidos defienden la inmersión. El argumento, obviamente, no sirve para defender la propia opinión, como hacen los socialistas. La afirmación “estoy de acuerdo porque todos estamos de acuerdo” se sostiene en el aire, esto es, en ninguna parte. Bastaría con que ellos cambiaran de opinión para que “el argumento” dejara de valer. Lo mejor en estos casos es preguntar a los ciudadanos directamente. Y asómbrense, las encuestas de la Generalitat, que preguntan sobre lo humano y lo divino, jamás han mostrado interés en saber qué prefieren los ciudadanos.

Quizá la explicación del descuido hay que buscarla en los resultados de las encuestas de CSIS que, mientras se hicieron, mostraban una clara preferencia por el bilingüismo. El único pie empírico en el que se sostiene la supuesta unanimidad es “la falta de demanda social”. Una falta de demanda que se entiende bastante bien al leer la respuesta del Departament d’Ensenyament a la pregunta de en qué consistía la (posible) enseñanza en español durante la etapa de primaria, recogida en el mejor libro que conozco sobre la experiencia catalana, Sumar y no restar. Ahí va: “El profesor imparte la clase en catalán y una vez acabada la lección, se acerca al alumno en cuestión y le repite en español lo que acaba de explicar en catalán. El alumno tiene derecho a hablar en español con el profesor y a realizar los exámenes en esta lengua, pero sus libros de texto deben estar escritos en catalán y él debe permanecer siempre en la clase con los demás alumnos”. Traducido: “a ver, el valiente, un paso al frente”. Calificar este procedimiento como humillación es quedarse corto. Segregación, tampoco alcanza.

Naturalmente, la obscenidad intelectual básica radica en relacionar derechos con “número de demandantes”. Con ese argumento los negros no habrían pisado las universidades norteamericanas. Seamos claros, el argumento relevante no se puede invocar. Es de uso interno. Lo expresó impecablemente hace tres años Bernat Joan, por entonces secretario de Política Lingüística, inquieto ante la sentencia del TC: “Podría crear un alud de gente que exigiese judicialmente la escolarización en castellano o que la Administración pública les atendiese en castellano” (ElpuntAvui, 23-8-2009). A Joan lo que en realidad le inquietaba eran los catalanes. Pero estas cosas no se dicen en Madrid. Bueno, el otro día sí, cuando Duran i Lleida confesó su desolación en el Parlamento porque “lamentablemente la lengua mayoritaria en el patio es el castellano”. A lo que se ve, los que estorbamos en la Cataluña de los nacionalistas somos los catalanes. Que queremos un poco de aire.

Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona.

lunes, noviembre 26, 2012

El 26 de veras y lo que verás

La primera noticia es que la abstención sólo ganó por mayoría simple. De algo más de 3 millones y medio de electores, algo más de medio millón no fue a votar. Vistos los resultados (todos los partidos crecieron, y mucho, menos CiU y PSC que perdieron un número parecido de votos) parece que en general lo que a la gente levantó del sillón fue, entre otras cosas, asegurarse de que Mas no ganara (que Navarro no iba a ganar estaba ya bastante claro).

La segunda noticia es que CiU no sólo no se ha quedado como estaba sino que de hecho ha perido la quinta parte del apoyo popular que antes tenía. No es mucho, pero para hacerse una idea es el tercer peor resultado de CiU en su historia, algo difícilmente compatible con la buscada mayoría excepcional que motivó el adelanto de las elecciones, lejos de los 1.346.729 votos que cosechó CiU en 1984 con una población y un porcentaje de participación sustancialmente menores y decididamente menor del apoyo que el propio Mas recibió hace sólo dos años.

Lo demás es menos noticia porque es lo que se esperaba, exceptuando una cuestión de grado, que es el aumento de Esquerra Republicana, mayor de lo anunciado por las encuestas y que probablemnet responde a los escaños "faltantes" de CiU. En términos generales, por otra parte, no tiene nada de excepcional: similares y aún mejores resultados obtuvo en las dos anteriores legislaturas con Carod-Rovira.

Personalmente el resultado de Ciutadans, aunque dobla apoyo popular, superando con creces el recibido en las últimas elecciones por Esquerra e Iniciativa, triplicando representación y mejorando cualquier encuesta previa, reconozco que me sabe a poco. Sé que las cosas se hacen pasito a pasito (y menos escaños han tenido por ejemplo todos los partidos de la cámara excepto CiU o PSC en más de una legislatura), pero me duele ver que un mensaje tan nítido de denuncia de corrupción, de salvaguarda de derechos y libertades individuales y de respeto a la realidad de Cataluña no recibe un respaldo aún mayor por la ciudadanía, particualrmente en unas elecciones tan polarizadas. Dicho lo cual, hay que ser plenamente conscientes que con un presupuesto basado íntegramente en aportaciones de miembros (a diferencia por ejemplo de quienes se financian legal (millones de deudas con bancos) pero además ilegalmente, como el caso Palau de la Música) y con unos medios de comunicación públicos o fuertemente financiados por CiU (y antes por el tripartito) que no dan la menor cobertura cuando no son abiertamente hostiles, el calificativo apropiado es de azaña.

El resultado del PSC encapsula lo sucedido en estas elecciones. Ante la falta de claridad, tanto por el mensaje concreto de estas elecciones, como en general, respecto al nacionalismo, tanto dentro del propio PSC como del PSOE, sus propios miembros hace años que lo están abandonado con notables fugas y fuga de notables a Esquerra, CiU, o Ciudadanos. Raro sería que los electores no hicieran caso a estos obvios signos de inestabilidad y de empanada mental. Visto lo que sube y lo que baja, los electores parecen haber optado en esta ocasión por mensajes más nítidos.

Y qué pasará ahora? Visto el fracaso en relación la motivación de la convocatoria de unas elecciones que ha costado 30 millones de euros y el grado de compromiso de Artur Mas contra la democracia española siendo Presidente en funciones de Cataluña («El proyecto para que España siga siendo España está definitivamente agotado.»; «No nos detendrán ni los tribunales, ni las constituciones, ni nada de todo lo que nos pongan por delante.»; «Están absolutamente en contra de que el pueblo catalán pueda decidir su futuro y están haciendo una guerra sucia brutal.»; «Qué valor tiene la democracia española cuando se usan las cloacas del Estado para hundir la voz de un pueblo.»), parece imposible que semejante sujeto pueda acceder a un cargo de responsabilidad institucional. Mas debería dimitir de inmediato por todas estas razones y por una cuestión de coherencia o de forma alternativa los demás partidos hacérselo entender a CiU. Entiéndase bien, no quito un ápice de legitimidad a quien quiera una Cataluña independiente, y es perfectamente factible hacerlo desde la legalidad (referendum para la modificación de la actual Constitución) pero lo que no es posible es detentar un puesto de semajnte responsabilidad y sostener que uno se siente obligado por las leyes.

Pero bajemos a la realidad de la política catalana, que nada tiene que ver con lo normal. Imagino que en CiU estarían deseando poder seguir pactando con el PP y también el PP con ellos, pero se han metido en una ratonera de la que no pueden salir, por lo que la única salida es un pacto de algún tipo con Esquerra para la elección del Presidente de la Generalidad y posiblemente algo de mayor recorrido, porque en los meses que vienen la situación econókmica no va a mejora un ápice, nos vamos en algún momento a quedar sin dinero para seguir rescatando gobiernos autonómicos y se avecina una de órdago, 

viernes, noviembre 23, 2012

El 26 de Noviembre (y el 27, el 28, ...)

El lunes no van a pasar muchas cosas inesperadas, al menos no en la ciudad condal. Ganará de nuevo comodísmamente CiU (recordemos que han gobernado Cataluña 25 de los últimos 32 años), a quienes lo catalanes premiarán por todos los recortes de los dos últimos años, su incompetencia manifiesta y su liderazgo de la corrupción en Cataluña. Pero que se quederá más o menos como estaba. Subirá Esquerra aupada por el fervor independitista que ha querido y no ha sabido liderar Mas y probablemente entrarán también las CUP en el Parlamento, relevando a Laporta y amigos. Ciudadanos recogerá gran parte del voto del hartazgo ante un nacionalismo cada vez más excluyente y más declaradamente antidemocrático (en Corea del Norte también organizan unos referendos excelentes) y cabe esperar que sirvar para aglutinar fuerzas. Pero aún así no llegará ni de lejos al 10% de escaños. Los dos partidos que han gobernado españa en los últimos 30 años quedaran relegados a comparsas, diputándose un supuesto segundo lugar de auténtico chiste dada su absoluta irrelevancia. El PSC en caída libre, que veremos si llega a los 20 escaños y un PP patético que sólo ha podido estar en la oposición en los últimos 30 años, sin siquiera hacerla (con algunas honrosas excepciones). Inicitaiva seguirá recaudanado votos de gente con la conciencia intranquila y ayunas en no pocos casos de alternativas, que luego verán como para lo único les sirve es para avanzar a la llamada construcción nacional sin mejorar un ápice los problemas sociales. Y ganará por mayoría absoluta el partido de la gente que pasa de todo y confirma de esta manera el voto de los que sí se acercan a depositarlo (o sea que si no votas, votas CiU, que igual ya es lo que quieres, pero al menos que lo sepas).

Y Mas dira que si no ha llegado él solo a la mayoría absoluta es por el ataque del estado, cuando de una docena larga de encuestas sólo la del centro de estudios de la propia generalitat se la daba, que ya es casualidad. Y dirán todos que el pueblo de Cataluña ha expresado su voluntad de avanzar hacia la construcción nacional, como se encargarán de demostrar CiU, ERC, CUP e ICV aprabando resoluciones a porrillo sobre la deseada liberación de nuestro oprimido pueblo (y quien sabe si también con la particpación del PSC si el documento es lo suficientemente ambiguo o en cualquier caso si el batacazo es de órdago). Y a la mañana siguiente y durate los próximos tres años, el paro por las nubes, los recortes a peor, la economía hecha un desastre, el estado rescatando periódicamnete a Cataluña y ellos a los suyo, a seguir haciendo literalmente lo que les dé la gana, eso sí, sin olvidarse de agitar banderas cada vez que algo no vaya bien ni de gritar "Contra Catlauña!!, si alguien pregunta algo o destapa el enésimo caso de corrupción. Y si la cosa va muy chunga, económicamnete hablando, a sacar la bandera del cajón y referendo, y si es más llevadera, pues el pueblo de Cataluña habrá emitido un mandato de prudencia, pactito fiscal con el Alicia y Mariano y no ha pasado nada.

El domingo, vota. Y si no sabes a quíen votar, léete por favor las entradas previas, que razones hay a patadas.

Divide y vencerás

Excelentísmo artículo de Félix Ovejero y Juan Antonio Cordero en la Voz de Barcelona. De consulta obligada.

Reproduzco un fragmento y si se pincha remite al artículo completo.

"Contra lo que se afirma con demasiada ligereza, la democracia descansa, además de en el gobierno de la mayoría de los que votan, en el común respeto al imperio de la ley democrática -que obliga igual a gobernantes y a gobernados- y en la consolidación de un complejo equilibrio de poderes y contrapoderes institucionales, todos autónomos pero ninguno completamente independiente de los demás, en el que la legitimidad democrática es compartida o no es. Es esa combinación la que constituye la garantía de defensa más firme de los derechos y las libertades cívicas, políticas y sociales de todos los ciudadanos -no sólo de la fracción que circunstancialmente sea favorable a uno u otro gobierno-."

miércoles, noviembre 21, 2012

Historia completa de Cataluña (abreviada)

Sé de entrada que esto no va a convencer a nadie, pero agradecería que al menos los que discrepan me ayudaran a entenderlo. Vamos a ver,

Lo último que se sabe que han dicho los catalanes, hermeneutas de pacotilla a parte, es las elecciones de hace un año, en las que nadie en su sano juicio puede decir que "el pueblo de Cataluña" se manifestara particularmente independentista (Esquerra fue la única formación que claramente se posicionó al respecto y cosechó un 7% de los votos). En las municipales de mayo de 2011, el porcentaje es posible que rondara el 14% siendo generosos. Y en las anteriores, los catalanes premiaron notablemente (CiU) a quien retocó a la baja el Estatuto de Autonomía que habían aprobado por un 75% de los votos la mitad del censo. Señal de que no les pareció gran sacrilegio o alternativamente que preferían a cualquiera antes que a sus promotores principales.

Y con mayor recorrido, los catalanes han votado a favor de diversas cosas, como la Unión Europea y luego su constitución, el sí a la OTAN o la Constutución del 78, dicho sea de paso por la mayoría más aplastante que se ha visto por esta tierra antes y después (91%). Un constitución en la que se reconoces derechos y libertades civiles como nunca ha habido en España, Cataluña es una Comunidad Autónoma, se otorga rango de lengua co-oficial al catalán allá donde se habla, se acuerda una estructura del Estado y su funcionamiento y cosas hasta como la continuidad de los Borbones en un papel decorativo.

Bien, flashback brutal a 1713.9999, esto es el minuto antes que la pérfida Hispania, o más bien uno de los contendientes al trono, pisara con su bota la Arcadia. ¿Me explica alguien qué se nos ha perdido allí, políticamnente hablando? ¿Teníamos allí los catalanes (menudo anacronismo la primera persona, pero son cosas de la continuidad del "pueblo de Cataluña") libertad de asociación, de opinión, de prensa, de culto y de orientación sexual, seguridad y protección social, derecho a un juicio justo, redistribución de la renta, protección de la infancia, educación pública, separación entre Iglesia y estado y lo que te rondaré morena? No. De lo que se deduce que no necesriamente es desable volver por completo a 1714, sino a lo sumo a algunos de sus aspectos (no los principales en mi experiencia diaria, pero no entro a juzgar).

Protoflashback, finales del 1939. Franco gobierna con bota de hierro en España y por ende en Cataluña y lo hará hasta 1975, hasta que se muera de viejo, mientras La Vanguardia es Vanguardia Española. ¿Son acaso esos 36 años los que cabe tomar como referencia para la organización del Estado? ¿Es la prohibición del catalán algo que valga la pena resucitar con la excusa de que así se hizo en el pasado?

Retromegaflashback, Año 2 antes de Cristo, Cataluña (me empiezo a marear llamando Cataluña a un lugar cuando aún faltan más de 1000 años para que alguien acuñe el término) bajo el Imperio Romano. Hablan latín hasta los que no lo saben. ¿Son fachas los romanos por no permitir la que se hable la lengua propia del país o en realidad es el latín la lengua propia?

Avanzoflashback. 720 ¡Ahora hablamos árabe! ¿Acaso no habría que reivindicar nuestras tradiciones ancestrales, la co-oficialidad del árabe, el imperio de la Sharia y nuestro próximo ingreso en la OPEP y la Liga Árabe? ¿Cabe considerar que hemos sufrido 1292 años de yugo opresor cristiano del que procede liberarse? ¿Por cierto, cuántas lenguas propias llevamos ya?

Fastforward un siglo. Willy el peludo. Derecho de pernada, esperanza de vida cerca de los treinta, los cuatro jinetes del apocalipsis, el hambre uno de ellos. Casi que no.

Parece evidente que no es cierto que cualquier tiempo pasado fuera mejor para Cataluña, España o Gabón. De hecho claramente tiende a haber sido mucho peor. No existe ningún criterio racional para seleccionar una época concreta de nuestra historia para que determine nuestra política actual (por ejemplo, ¿qué límites son los "propios" de Cataluña? ¿Los de del año 2, los de la marca Hispánica, los del Reino de Aragón, o los actuales, fijados en 1833?). 

La elección de un referente histórico concreto es completamente arbitraria (con pensar que nadie pensó en fundar CiU en 1714, ya está dicho todo). Es más, la elección es aberrante cuando de ese hecho histórico no se derivan los valores que consideramos hoy en día nuestro referente (libertad, solidadaridad, ciudadanía en un estado de derecho). Sólo desde esa perspectiva se puede superar el ridículo de estar orgullosos de hechos históricos en los que no hemos tomado parte activa. 

Me parecerá muy bien lo que decidamos entre todos que queremos ser, país, región, pueblo (como en Volk, o como en Vilabertran), comunidad de intereses, pero es algo que tenemos que decidir como ciudadanos libres que viven en 2012 en este rincón del planeta. 

Coda: Pre-constitucional es el aguilucho de la bandera española, la República Socialista de Asturias, Prim, la pérdida de las colonias, el 1714 y la guerra de secesión española, la batalla de las Termópilas, el invento de la escritura, el de la agricultura y el día que nos separamos (el pueblo de Cataluña y yo, con todos los demás pueblos del mundo) del mono.