miércoles, noviembre 21, 2012

Lo que de verdad hace falta

Yo también preferiría Finlandia, pero me parece que la futura República Bananera de Cataluña va a cosechar unos 122-130 escaños.


lunes, noviembre 19, 2012

Espanya ens roba: las balanzas fiscales

El argumento de "Espanya ens roba", absolutamente minoritario hace apenas cinco años y ahora aceptado acriticamente como incontestable, se ha centrado últimamente en las llamadas balanzas fiscales, entendiendo como tal  la relación entre los impuestos recaudados a las personas físicas y jurídcas radicadas en cada comunidad y los fondos públicos asignados a esa comunidad. La falta de rigor en este análisis es impropia de una tierra que tan buenos economistas ha dado, pero por si todos se han despistado, aquí voy a echarles un cable.

El primer problema es que distintas estimaciones de las balanzas fiscales dan resultados muy diversos. Al fin y al cabo es muy difícil cuantificar tanto las contribuciones como el retorno. Todo parace muy sencillo con el IRPF que paga Juan Martínez de su trabajo en Cola Cao y el dinero que tranfiere el gobierno a la Generalidad para que se haga cargo de su sanidad y protección social.

Pero la realidad es bastante más compleja. El IVA recaudado al vender Cola Cao en Segovia, ¿es contribución catalana o segoviana? Una empresa con sede en Barcelona y capital mayoritariamente del resto de España, ¿es (sólo) contribución catalana? ¿Hay que contabilizar el dinero asignado al ayuntamiento menorquín donde un catalán tiene su segunda residencia como retorno? La construcción de la carretera de Segovia por la que ha circulado el camión de Cola Cao y sin la cuál no habría habido beneficio, ¿es o no es retorno? El AVE Madrid Barcelona, es de Madrid o es de Barcelona y Lérida, o de Zaragoza. ¿O es de todos y es un retorno múltiple? ¿La legislación europea que protege a los productores agrícolas catalanes, es retorno?

Más allá de estas complejidades (superables idealmente en caso de voluntad de llegar a un acuerdo, pero en la práctica insoslayables), el mayor problema de las finanzas fiscales y sorprendentemente el menos comentado es que su cálculo sencillamente carece de sentido en los términos empleados hasta la fecha.

Para igualar el terreno, por favor leamos todos la introducción a la entrada de Wikipedia sobre los impuestos, de la sigue que:

1. Los impuestos son cargas para personas y empresas
2. Tienen que aportar en mayor medida quienes más tienen y
3. Se usan para  que el estado pueda cumplir sus funciones y prestar servicios públicos

En resumen, el dinero entra por un lado en forma de impuestos (y aporta más quién más tiene) y sale por otro para la prestación de servicios de interés público (y se distribuye en función de las necesidades) (hagamos un esfuerzo por olvidar por un momento la corrupción...).

¿Cuál es la lógica entonces de las balanzas fiscales? NINGUNA.

Si se compara lo recaudado con lo que asignado (en relación a los residentes en un área geográfica, a cualquier grupo humano en general o incluso a nivel indvidual) es porque se supone que se supone que debe existir el máximo equilibrio entre ambos. Esto es intrínsicamente falso por numerosos motivos.

El quid no está en
cuántos impuestos paga los ciudadanos de Cataluña y cuánto recibena cambio, como no está en cuántos impuestos paga el ciudadano Martínez y cuánto recibe Martínez a cambio, o
cuántos impuestos pagan los ciudadanos de Santander en impuestos y cuánto reciben a cambio o
cuántos impuestos pagan los seguidores del Barça y cuánto reciben a cambio o
cuántos impuestos pagan las mujeres rubias y cuánto reciben a cambio o
cuántos impuestos pagan los pilotos de Iberia, y cuánto reciben a cambio, o
cuántos impuestos pagan los residentes de Pedralbes y cuánto reciben a cambio, o
cuántos impuestos pagan los que viven a orillas del Ebro,
... ¿sigo?

Y no tiene sentido por al menos cuatro motivos.

El más obvio es que lleva al absurdo: ¿cuál es el sentido de un sistema en el que todos (los catalanes, el ciudadano Martínez, los de Santander, los del Barça, las rubias, los pilotos de Iberia, los de Pedralbes y los del Ebro) reciben lo que dan? Para eso no vale la pena recoger impuestos y vale más que Martínez  los de Santander, los del Barça, las rubias, los pilotos de Iberia, los de Pedralbes y los del Ebro se queden con su dinero y nos ahorramos el recoger impuestos y devolverlos.

El segundo es porque semejante sistema no tiene ninguna capacidad distributiva. No permite destinar recursos a aquellos que no los tienen y obliga a preservar los de los que sí los tienen inlcuso los de los más ricos.

El tercero es porque aunque se alcance una relación exacta entre los recaudado y asignado en algún nivel de agregación concreto (por ejemplo, por comunidad autónoma), nada garantiza que eso ocurra a cualquier otro nivel (por ejemplo, provincial, comarcal, municpal). En particular, aunque los catalanes en su conjunto reciban exactamente, hasta el último céntimo de euro, lo que se recauda de individuos y empresas sitas en Cataluña, ello no tiene ninguna implicación para su relación con la distribución en relación a otros humanos dentro de Cataluña (en función de renta, sexo, raza, localización geográfica, etc). Lo que no serviría absolutamente para nada, a menos que el hecho de ser residente en ua comunidad autónoma sea un bien superior a ser de cualquier provincia, comarca o ciudad en concreto, pero también a ser mujer rubia, piloto de Iberia o, de forma inexplicable para el ciudadano Martínez, ser el proprio ciudadno Martínez!).

El cuarto y fundamental es porque la razón del sistema no es el equilibrio entre entrdas y salidas sino el dar respuesta a las necesidades de servicios públicos de la población. Es la equidad en la atención a estas necesidades lo que se debería medir: ¿están los niños españoles en igualdad de condiciones de recibir educación pública de calidad, con independencia de los recursos de sus padres, de su raza, sexo y religión, del lugar donde vivan? ¿Ocurre otro tanto con la sanidad pública para niños y adultos? ¿Se dispone de infraestructuras de calidad que permitan el comercio, el desarrollo económico y el transporte de individuos? Son esos los únicos elementos pertinentes para un debate informado.

La identificación de inequidades en educación, sanidad, protección social, derechos y libertados personales y otras en función de renta, geografía (autonomía, municipio, o provincia, pero también ámbito rural o urbano, costero o de interior) es esencial para poder corregirlas.

En formato electoral:

Las balanzas fiscales son un auténtico cuento chino. Pero si piensas que te están robando, no estás tan equivocado: Palau de la Música, Caso Pretoria, y un largo etcétera.

No te dejes distraer ni equivoques a quién hay que pedir cuentas. Si quieres servicios públicos de calidad, pide servicios públicos de calidad. 

Espanya ens roba: los peajes

Copio del blog de Javier Nart y salpimento de enlaces por si alguien tiene dudas sobre la veracidad de lo que se dice.

Hace semanas comenzó una justa campaña en contra del pago y repago de los peajes en las autopistas. La ciudadanía afirma que las concesionarias han recuperado hasta 10 veces inversiones. Que carece de sentido seguir pagando lo ya pagado y enriqueciendo a los ya enriquecidos.

Y entonces surge, como la muleta en el toro, el engaño para la ciudadanía (el toro), y sería el torvo Estado español el culpable de este desafuero en su ilimitado afán de seguir ordeñando a sus sometidos catalanes.

Pero resulta que las autopistas en Cataluña son en su absoluta  mayoría titularidad de Abertis. Y Abertis está controlada por  La Caixa. Y La Caixa es por estos pagos la verdad absoluta, el poder total y el “hasta aquí hemos llegado”. Y también resulta que Abertis tiene como puntal a un tal Salvador Alemany, que es nada menos que presidente del  Consejo Asesor para la Reactivación Económica de Cataluña y asesor principal del presidente Artur Mas. A ello se suma ser el principal agente publicitario del reaccionario (pero nacionalista)  diario Avui-El Punt.

No hay nada más eficaz como envolver la cartera con la bandera. Cualquier ataque al negoci se transforma en un ataque a la patria. Y, en consecuencia, ese noble lema de la Guardia Civil se transforma en un inatacable “todo por la pasta”.

 Ah, cuestión irrelevante como ustedes verán, es que La Caixa  (accionista decisivo en Abertis) es acreedor de Convergencia y  Unión por 21 millones de euros.< Y así, Convergencia y Unión apoya que el malvado Estado español financie el déficit de Abertis en sus autopistas madrileñas.
Cosas de la construcción nacional, de las reivindicaciones patrias.
Del dinero.

Si lo dice La Vanguardia...

Reproduzco de Cafe Reggio

SABATINAS INTEMPESTIVAS
Gregorio Morán
Siempre que aparece el nacionalismo en su forma institucional sé que están tratando de engañarme. Lo aprendí en una escuela que duró muchos años y que se llamó franquismo; entonces éramos autodidactas y nos dieron unas lecciones tan intensas que nos convirtieron en licenciados. Lo que está sucediendo en Catalunya en los últimos años apenas tiene nada que ver con aquello, pero al menos algunos guardamos la lección aprendida: allí donde hay un patriota, un abertzale, la libertad vale menos que sus convicciones. Estos caballeros supuestamente pacifistas, con mucha cita histórica y embelecos sobre lo líquido y lo gaseoso, nada violentos –de momento–, están dispuestos amanipular a la opinión con bombarderos que intimidan, cañoneras que asaltan las barcas de Roses y milagros portentosos de hijos de futbolistas, asunto nada baladí teniendo en cuenta que Lourdes por primera vez está al borde de la quiebra. Los fanáticos de ahora no van a las basílicas sino a los campos de fútbol.
¿Cuántas dosis de realidad es capaz de soportar una sociedad sin que te linchen? Un veterano, con el que no comparto nada y con el que no he hablado nunca, como es Duran Lleida, dice que si contara la verdad ahora, acabaría condenado a la hoguera pública”. Lo entiendo, aunque no debería, porque creo que los riesgos del oficio de ser líder están incluidos en el sueldo.
Si a estas alturas de la película yo dijera que al honorable Tarradellas no lo trajo ni la sociedad catalana ni el pueblo catalán defensor de sus tradiciones, sino la derecha española aliada con un buen puñado de inteligentes mediadores catalanes que entendieron que la victoriade la izquierda en Catalunya, en la primeras elecciones de 1977, no auguraba nada bueno para sus intereses, ¿me costaría un disgusto patriótico? Asustados ante lo que pudieran pretender aquellos feroces izquierdistas llamados Joan Reventós, Narcís Serra y el Guti, ¡el trío de la bencina, los pobres!, convocaron a toda prisa a Tarradellas en Madrid, doce días después de ver el descalabro en los comicios del 15 de junio. El president de la Generalitat en el exilio, al que nadie hacía ni puto caso hasta entonces, demostró la diferencia que había entre un profesional con talento y aquel personal bisoño. Las grandes manifestaciones del 76 y del 77, 11 de septiembre incluido, exigían “Llibertat, amnistia i estatut d’Autonomia”. Nada más, y no era poco entonces. Me permiten recordarlo aunque seguramente no figurará en los libros canónicos. Seamos humildes al menos por una vez y abandonemos ese concepto de falsa superioridad. España no es Canadá, ni Inglaterra, en similar medida que nosotros no somos ni Escocia y menos aún Quebec. Somos como todos, pero con mayores ambiciones. Nada más.
El próximo 25 no se dirime ni la independencia, ni el derecho a decidir, ni el comienzo de una nueva etapa dirigida por los mismos que han gobernado la vieja etapa durante décadas. El próximo 25 se trata de conceder a CiU el derecho a no explicar nada de cómo facilitaron la ruina del país y cómo participaron en las operaciones más corruptas de los últimos años. A mí no me roba España, sé muy bien qué españoles me roban, pero como vivo en Catalunya, entre los que me roban hay más catalanes que castellanos, santanderinos o bilbaínos.
Un ejemplo. Carmen Chacón, o Carme –me son indiferentes estas chorradas para patriotas descerebrados–, afirmó que la sede de Convergència estaba bajo control judicial tras el desfalco del Palau. En una entrevista que le hizo Josep Cuní, Francesc Homs –yo desconfío siempre de los tipos que llevan ropa impecable y luego se ponen calcetines negros con zapatos de color– respondió que no era cierto.Me gustan las entrevistas de Cuní, aunque las frecuento poco. Tiene esa capacidad para tranquilizar al entrevistado y luego lanzarle un directo a la mandíbula mental que le deja atónito. Pero no remata; no le costaría nada, otra pregunta y el personaje quedaría KO ante la pantalla, sin embargo no lo hace y le entiendo; ni es su estilo, ni creo que esta sociedad soportara esos ejercicios que, en Europa o Estados Unidos, son frecuentes. Pero vayamos a lo importante.
¿Está embargada o no la sede de Convèrgencia a causa de la estafa del Palau? Uno de los dos miente, y si hubiera periodismo auténtico en Catalunya alguien tendría que sacarnos de la duda, y cada cual asumiría su responsabilidad. En España entera, no hay excepciones, se puedementir impunemente. Como si fuera un gaje del oficio.
Pocas decisiones políticas se pueden explicar con la facilidad que puede hacerse esta de la convocatoria de nuevas elecciones en Catalunya. Acosados por su propia corrupción, acojonados por el despilfarro en el que han quemado sus penúltimos recursos –quedan los últimos para gastos de representación y el cultivo de la parroquia–, intimidados ante la protesta por el carácter selectivo de los recortes en sanidad y educación, se agarraron a la manifestación del 11 de septiembre. La alimentaron con abundante ayuda económica, ¡qué sería la Assemblea Nacional Catalana sin un adecuado engrase financiero! No hay organización patriótica sin subvención, ese es un principio básico de todo gobierno nacionalista, sea CiU o del inefable tripartito, que cumplió a rajatabla la misión que se le había encomendado. Si a esto sumamos un bombardeo de los medios de comunicación sin precedentes, y a los voceros alimentando la ira, tendremos el panorama perfecto para la gran batalla de ñigui-ñogui.
Contemplar a Artur Mas envuelto en la estelada es una de esas frivolidades que tendrán su precio. Me atrevo a asegurar que cree menos en la independencia que yo, porque a diferencia de algunos de nosotros que sobreviviremos solos, por hábito y veteranía, él maneja un barco que por muchos boquetes que tenga es todo lo contrario de un partido independentista. Ni derecho a decidir, ni independencia. Se hará lo que ellos negocien a partir de la victoria del próximo 25. El volumen de esa victoria dictará la arrogancia de sus pretensiones, pero todo dentro de un orden, y con la impunidad de que nadie osará citar el inmediato pasado.El pueblo cándido y la inteligencia alquilada otorgarán el derecho a decidir a él, a sus socios y a sus intereses inmediatos.
Tiene gracia el dirigente de las CUP (Candidatura d’Unitat Popular), la más aparentemente radical de las opciones electorales. “La independencia no es conservadora”. Santa simplicidad. La independencia no la vas a ver, porque ellos saben, ximplet, lo que se juegan en este envite. Y tú, y tus voluntariosos seguidores, todo lo que tenéis en Catalunya son cuatro alcaldías de mierda –de pueblos muy bonitos, eso sí–, en una sociedad a la que le agrada vuestro papel de caganers. La alegría de un pessebre.
Metido el PSC en el Puente de los Olvidos, tratando de conservar al menos los empleados sin demasiado dispendio. Hasta el cuello de conchaveo y corrupción, porque la pomada se repartía y había que estar a la que salta, patrióticamente hablando, por supuesto. Despiertos demasiado tarde los chicos de la bicicleta, por buen nombre Iniciativa per Catalunya; que ya tiene mérito en una organización supuestamente radical e internacionalista. El territorio se repartirá entre la convicción convergente y su pareja de hecho, Unió Democràtica. ¿Y Esquerra Republicana? Esquerra nunca fue un partido sino un comedero desde los tiempos de Companys, el de la muerte heroica y la irresponsabilidad política. Es como una empresa de intermediación que cobra altas comisiones, pero que salva al propietario. Ocurrió con Barrera y Pujol, luego repitió experiencia con Maragall y Montilla, menos experimentados, y que pagaron un precio que les sacó de la bancada y les metió en una crisis de la que aún no han salido. ¡Manda huevos que el voto del rechazo al sistema en Catalunya sea el PP! Lo demás son cotufas en el golfo. ¿Y nuestra prestigiosa inteligencia?

miércoles, noviembre 07, 2012